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Desarrollo del Lenguaje Oral

 


Desarrollo del Lenguaje Oral




Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.

 


El medio fundamental de la comunicación humana es el lenguaje oral, la voz y el habla, que le permiten al individuo expresar y comprender ideas, pensamientos, sentimientos, conocimientos y actividades. El lenguaje hablado se da como resultado de un proceso de imitación y maduración a través de la riqueza de estímulos que existen en el ambiente.

La adquisición del lenguaje oral se concibe como el desarrollo de la capacidad de comunicarse verbal y Iingüísticamente por medio de la conversación en una situación determinada y respecto a determinado contexto y espacio temporal. Por lo tanto, al efectuarse un balance, de una serie de producciones es esencial hacer intervenir el contexto lingüístico y extralingüístico del intercambio verbal, del tema de conversación, las actitudes y motivaciones de los participantes, al igual que las informaciones sobre la organización formal de los enunciados y las palabras que lo componen.

En su sentido más amplio, el lenguaje oral puede describirse como la capacidad de comprender y usar símbolos verbales como forma de comunicación, o bien se puede definir como un sistema estructurado de símbolos que cataloga los objetos, las relaciones y los hechos en el marco de una cultura. Al ser el lenguaje más específico de la comunicación, se afirma que es un código que entiende todo aquel que pertenece a una comunidad lingüística.

Puyuelo, M. (1998), define el lenguaje como una conducta comunicativa, una característica específicamente humana que desempeña importantes funciones a nivel cognitivo, social y de comunicación; que permite al hombre hacer explicitas las intenciones, estabilizarlas, convertirlas en regulaciones muy complejas de acción humana y acceder a un plano positivo de autorregulación cognitiva y comportamental, al que no es posible llegar sin el lenguaje.

Partiendo de lo anterior, es que importantes autores se han abocado a la tarea de ahondar en el desarrollo del lenguaje oral, permitiendo de esta manera que diferentes sociedades tomen conciencia de su importancia como un instrumento por excelencia, utilizado por el hombre para establecer comunicación con sus semejantes.


DESARROLLO DEL LENGUAJE ORAL EN LOS NIÑOS Y EN LAS NIÑAS

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño (a) “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

Estas verbalizaciones son de extrema importancia para crear un desarrollo posterior. Durante el proceso de desarrollo lingüístico evolucionan diferentes capacidades comunicativas como son la intencionalidad, la intersubjetividad, es decir, transmitir y compartir un estado mental; la reciprocidad, que es participar en un protodiálogo (el niño llora, la madre responde tomándolo en brazos, acariciándolo, hablándole) para culminar en las llamadas rutinas interactivas donde el adulto y niño (a) participan en juegos de dar y tomar insertando vocalizaciones. Se observa como el lenguaje oral parte de una dimensión social y atraviesa por un continuo proceso de refinamiento.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el (la) niño (a) empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Empero, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

A lo largo de los 15 primeros meses de la vida del bebé tiene lugar una importante evolución de la actividad vocal y perceptiva. A nivel productivo, el fenómeno es comparable con lo que ocurre a nivel receptivo, el niño pasa del estado de balbuceo indiferenciado a la emisión exclusiva de fonemas pertenecientes a la lengua materna. Hacia los 6 u 8 meses de edad, el niño empieza a tener un cierto control de la fonación y, de manera bastante clara, también a nivel de la prosodia.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño (a) hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del (de la) niño (a) a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

- Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.

- Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).

- Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).

- Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.

- Mecanismos internos propios del niño.
- Experiencia interactiva para desarrollarse.

Todas estas condiciones hacen posible que se procesen los datos sensoriales a través de los cuales se van integrando los elementos del código lingüístico. requisitos para la comprensión del lenguaje.

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño y las personas que interactúan con él, por ello el lenguaje que sirve de modelo al niño debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el (la) niño (a).

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en el (la) niño(a) puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos los (las) niños (as) empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

Se analizan algunos conceptos relevantes para la adquisición del lenguaje oral:

- El niño (a) requiere ayuda para interactuar con los adultos.

- Lo adquiere utilizándolo (no en carácter de espectador o de receptor pasivo).

- Estar expuesto “al flujo del lenguaje” no es tan importante como usarlo mientras se hace algo.

- Aprender una lengua es similar a “como hacer cosas con palabra”.

- Así el niño aprende, qué, cómo, dónde, a quién, bajo qué circunstancia debe manejar el lenguaje.

- A través de “dos hilos” adquiere los “usos” de su lengua nativa, uno exterior: el formato (situaciones pautadas que permiten al adulto y al niño cooperar pera seguir adelante en el lenguaje), y uno interior; la negociación (por su intermedio, el intento comunicativo se va transformando sucesivamente). Al intentar usar el lenguaje para lograr sus fines están negociando procedimientos y significados, y al aprender a hacer eso, aprenden los caminos de la cultura y del lenguaje.

El lenguaje, por tanto se convierte en el medio de interpretar y regular la cultura. La interpretación y la negociación comienzan en el momento en que el niño entra en la escena humana: es durante ese periodo que se realiza la adquisición del lenguaje oral.


La principal herramienta que tiene el bebé para lograr sus fines, es otro ser humano familiar; una respuesta social negativa a sus iniciativas resultaría perjudicial.



PERIODOS DEL DESARROLLO DEL LENGUAJE ORAL EN LOS NIÑOS Y EN LAS NIÑAS.

La evolución del lenguaje oral en el (la) niño (a) pasa por grandes y diversas etapas que van desde su nacimiento hasta el ingreso a la escuela, la ontogénesis del lenguaje oral indica que cualquier iniciativa de evaluación en esta área va invariablemente ligada al desarrollo, dentro del que se distinguen varios períodos de adquisiciones lingüísticas: adquisiciones prelingüística, lenguaje no combinatorio, adquisición de los fonemas y primer lenguaje combinatorio.

Las adquisiciones prelinguísticas abarcan aproximadamente de los 0 a los 12 meses de edad, durante los cuales el bebé pasa de la expresión a la comunicación y de ahí al lenguaje oral.

Durante esta etapa el niño(a) aprende del adulto y de otros niños (as) mayores que forman parte de su entorno, utiliza los mecanismos básicos de la comunicación a nivel preverbal con lo que recurre principalmente a la actividad vocal, la cual evoluciona considerablemente durante los primeros quince meses con los gritos, llantos, balbuceo y control articulatorio observable en la producción de las primeras palabras, la imitación de las producidas por el adulto y matices que expresan manifestaciones que las madres reconocen muy bien, tales como hambre, dolor y sueño.

Se dice que es gracias a la repetición de estos movimientos, como los órganos bucales van adquiriendo la agilidad que van a necesitar posteriormente cuando llega el momento de la articulación de la palabra.

Al concluir el primer año y al principio del segundo, se desarrolla la comprensión verbal. El (la) niño(a) comprende ciertas palabras y algunas expresiones que aparecen en contextos apropiados antes de empezar a expresarse a través de éstas. También comprende y utiliza gestos con todo el cuerpo, experimenta con objetos, comprende órdenes sencillas y aprende a darle nombre a las cosas. Aparece luego un primer lenguaje no combinatorio caracterizado por el incremento más rápido de los repertorios léxicos productivos y receptivos, cuyo inicio suele coincidir con la aparición de los enunciados de dos o más palabras (Puyuelo, M. 2000). Estas primeras palabras se caracterizan por usar un número limitado de elementos fonéticos y por referirse a características más amplias que las aceptadas por la lengua adulta, tanto en lo que se refiere a los objetos y como a las acciones. Las palabras, en esta etapa parecen ser esfuerzos por expresar ideas complejas, ideas que un adulto expresaría mediante oraciones.

Se da un incremento lento del vocabulario productivo y receptivo entre la aparición de las primeras palabras y el final del segundo año. La comprensión pasa de unas 500 palabras a los 30 meses, 1500 a los 48, 2000 a los 5 años (según indicadores generales). Más tarde el (la) niño (a) utiliza palabras aisladas para expresar algunas relaciones con sentido entre las que se encuentran la posesión, la atribución y la localización.

La adquisición de la fonética se da entre los 0 y 6 años, dentro de un proceso gradual y universal, sin importar la cultura lingüística en la que el niño está inmerso (Miretti, M.L., 2003).

La /a/ suele ser la primera vocal emitida, mientras que una oclusiva labial normalmente la /p/, a veces la /m/ inaugura las consonantes.
Este hecho permite las combinaciones papá y mamá facilitadas por la repetición silábica. La vocal /a/ se obtiene con gran abertura de la boca, vibración de las cuerdas vocales, no tiene duración limitada. Las características acústico-articulatorias de la letra /p/ son inversas.

La diferenciación de los fonemas avanza según dos ejes: grave – agudo y compacto – difuso con fonemas como /p,t,k/ entre otras consonantes y las vocales /a,e,o/.

Progresivamente se van añadiendo otras vocales, algunas consonantes oclusivas sonoras /b,d,g/ las nasales /n,ñ/, las fricativas sordas /f,s,ch,j/ las laterales /l/ y la vibrante /r/.

El desarrollo que comenzó hacia el final del primer año, dura hasta los cinco años aproximadamente. Algunas consonantes como las fricativas sordas y sonoras suelen ser articuladas correctamente antes de los siete u ocho años.

La frecuencia con que ciertos fonemas y palabras que aparecen en el habla dentro del entorno del niño (a), inciden sobre la adquisición más o menos precoz o más o menos tardía de ciertos fonemas, así como la precisión de su producción articulatoria y la facilidad y la exactitud con la que se discriminan en las palabras de los demás.

Es válido señalar que es a partir de los 3 años de edad, cuando el (la) niño (a) comienza a dominar y a emitir con mayor exactitud y precisión los fonemas de su lengua.

Para Puyuelo, M. (2000), el desarrollo fonológico aún no se ha completado a los 4 años de edad. La producción de ciertos fonemas en los que el margen de maniobra articulatoria es más estrecho como /s,ch,j,l,r/ se tienen que perfeccionar y estabilizar en muchos caso. En el niño de 4 a 6 y 7 años, la articulación de estos fonemas, en forma aislada o en coarticulación con palabras cortas, suele ser más fácil. Sin embargo, a partir del momento en que el fonema se íntegra con el conjunto en que intervienen varios fonemas difíciles o en conjunto con cierta longitud, más o menos familiar, el niño experimenta serias dificultades para expresarlo. El dominio progresivo de los fonemas fricativos, laterales y el progreso de la articulación se perfecciona después de los 4-5 años de edad.

El primer lenguaje combinatorio es una fase importante para el desarrollo lingüístico, ya que en este periodo aparece la posibilidad de combinar varias palabras y construir frases o expresiones complejas, cuya relación semántica parece evidente para el adulto aunque no se trate de una expresión formal. El (la) niño (a), ya no pronuncia palabras sólo por imitación, sino cuando necesita decir algo importante para él (ella).

Al terminar la etapa del lenguaje combinatorio surge una característica importante: el (la) niño (a) todo lo pregunta, es la edad de los ¿por qué? También usa el verbo, luego el adverbio y finalmente el “yo” como expresión de su personalidad. Aparece el habla egocéntrica que le permitirá la formación del lenguaje interior para conducirlo más tarde al lenguaje social.

También dentro de la evolución del lenguaje es importante enumerar diferentes fases del discurso lingüístico:

Lenguaje telegráfico:

Comienza el discurso lingüístico. El niño incluye en su uso del lenguaje hablado (palabras) la gramática, contando con una mejor pronunciación, entonación y ritmo para transmitir significado. En esta etapa se da la omisión de artículos, preposiciones y conjunciones o sea el lenguaje telegráfico.

Primeras oraciones

La evolución de adquisiciones estructurales se desarrolla en tres niveles:

Patrón u orden de la frase. Estos cambian de un idioma a otro, por ejemplo: s + y + c (sujeto, verbo, complemento) en castellano y francés, y s + c + v (sujeto, complemento, verbo) en alemán y holandés. Clases de palabras y funciones. Sustantivo, adjetivo, verbo y adverbio. Las flexiones, es decir el género, número y los tiempos verbales El uso de nexos: preposiciones y conjunciones.

Fases evolutivas de la oración

La etapa de la oración inicia en el orden de sujeto + verbo +complemento. La oración es simple. Se impone generalmente el control del número para una misma palabra. El niño, comienza a emplear la conjugación del verbo en futuro. Por ejemplo: Voy a.., hacer, tener, ir. Inicia el uso del YO. Aparecen las preposiciones para. por, con.

De los 3 a los 4 años de edad aparecen las oraciones con complemento más amplio, inicia la oración compuesta, utiliza de 4 a 8 palabras siendo un gran número de adjetivos y adverbios y ya los 6 años emplea conjugaciones y amplía los tiempos verbales utilizados aunque no de manera consciente. Todavía existen errores en la conjugación de verbos irregulares, que poco a poco se van remitiendo y desaparecen completamente en torno a los 10 años. A partir de esta edad continúa la adquisición lingüística en un proceso de ensayo y error, en donde el sujeto realiza “adquisiciones o aprendizajes” del lenguaje que luego falsea o verifica incorporando los resultados a su acervo lingüístico, que se va incrementando a lo largo de toda la vida en un proceso, no sólo cualitativo, sino cualitativo.

La siguiente tabla resume el desarrollo progresivo del lenguaje oral en el niño de 3 a 6años de edad.

PROGRESIÓN DEL NIÑO (A) EN LOS DISTINTOS PLANOS DEL LENGUAJE.


3 a 4 años

Organización Fonética

- Atención auditiva, pequeñas prosodias y juegos fonéticos cortos.
- Juegos de motricidad buco-facial.
- Secuencias fonéticas sencillas. Primeros juegos de estructura temporal.

Organización semántica

- Comprensión de enunciados simples (pedir, mandar).
- Primeras denominaciones descriptivas a partir de gráficos.
- Primeros juegos metalingüísticos (familia asociación).
- Primera actividad de imitación directa.

Organización morfosintáctica

- Construcción de frases en situaciones activas.
- Expresiones automáticas para juegos y actividades.
- Las frases comienzan a alargarse.
- Uso de interrogantes.


4 a 5 años

Organización fonética

- Discriminación auditiva más compleja.
- Secuencias fonéticas complejas.
- Juegos de automatización en palabras, para fonemas y sílabas más sencillas.

Organización semántica

- Denominación en situaciones de exposición y de descripción.
- Juegos metalingüísticos.
- Actividades de imitación directa.
- Primeros juegos creativos.

Organización morfosintáctica

- Juegos con viñetas individuales, con secuencias históricas para el inicio del discurso narrativo.
- Actividades de imitación directa.


5 a 6 años

Organización fonética

- Juegos fonéticos más complejos y trabalenguas.
- Actividades de conciencia fonética (rimas).

Organización semántica

- Juegos metalingüísticos más complejos (análisis, síntesis, semejanzas, seriaciones).
- Actividades de imitación directa.
- Actividades para las funciones de pedir, mandar, cooperar, preguntar y explicar.
- Juego creativo.

Organización Morfosintáctica

- Actividades relacionadas con el discurso narrativo.
- Actividades de conciencia sintática.

Fuente: Monfort, M. (2002).


ÁREAS DEL PROCESO DE ADQUISICIÓN LINGÜÍSTICA

Es importante enumerar y describir tres grandes aspectos o áreas dentro del proceso de adquisición lingüística, como son el lenguaje receptivo, el lenguaje expresivo y el lenguaje articulado, así como algunos indicadores de cada uno de ellos que permiten conocer el grado de dominio que los (las) niños (as) tienen en esas áreas.

Lenguaje receptivo:

Permite comprender el lenguaje y adquirir el significado de las palabras, o sea lo que el niño almacena, y va formando la base para el desarrollo de la semántica en el lenguaje oral.

Son indicadores del lenguaje receptivo:

- Percepción y discriminación auditiva de palabras, frases y oraciones.
- Memoria auditiva.
- Ejecución de órdenes.
- Seguimiento de instrucciones.
- Entiende el significado del lenguaje que escucha y sus respuestas son adecuadas.


El niño presenta dificultades en el lenguaje receptivo cuando se observa dificultad para entender el lenguaje hablado, pudiendo presentar alguna de las siguientes características:

Pregunta constantemente ¿Ah? ¿ Qué?
No logra comprender el significado de oraciones largas.
Le es difícil seguir instrucciones complejas y sencillas
Por lo general imita o sigue conductas de comunicación que presentan sus compañeros de clase.

Lenguaje expresivo:

El lenguaje expresivo es el que le permite al niño expresarse por medio de gestos, señas o palabras.

El lenguaje expresivo verbal está determinado por los siguientes indicadores:

- Vocabulario adecuado y preciso.
- Combinación de palabras en frases y oraciones.
- Construcción gramatical de oraciones.
- Ordenamiento lógico y secuencial del mensaje.
- Evita la repetición innecesaria de fonemas, palabras y/o ideas.

Lenguaje articulado:

La articulación constituye la última etapa del desarrollo del lenguaje y se considera como la habilidad para emitir sonidos, fusionarlos y producir sílabas, palabras, frases y oraciones que expresan ideas. Así mismo, la articulación se relaciona con el adecuado funcionamiento de los órganos del aparato fonoarticulador.

Algunos indicadores del lenguaje articulado:

- Pronunciación correcta de los fonemas.
- Capacidad articulatoria para unir y enlazar fonemas para formar sílabas y palabras.
- Fusiona los fonemas en palabras, frases u oraciones que expresan ideas.


Como se logra observar el lenguaje se aprende mediante un proceso que no es conciente, se construye de manera natural, fisiológicamente, con la interacción con los sujetos y objetos de su medio.


Referencias Bibliográficas:

Martínez, E. (1998). Lingüística, teoría y aplicaciones. España:
Masson, S.A.
Michnick, R. y Hirsh, K. (2001). ¿Cómo hablan los bebés? México, D.F.:
Oxford.
Miretti, M. (2003). La lengua oral en la educación inicial. Santa Fe.
Argentina. Editorial: Rosario: Homo Sapiens.
Monfort, M. y Otro. (2002). El niño que habla. Madrid: General Pardiños.
Monfort, M. y Juárez, A. (1987). El niño que habla. El lenguaje oral en
Preescolar. Madrid. Editorial: CEPE.
Nieto, M. (1991). Anomalías del Lenguaje y su Corrección. México
Distrito Federal, 1991. Quinta Edición. Editorial Francisco Méndez Óleo.
Pascual, P. (2000). La dislalia. naturaleza, diagnóstico y rehabilitación.
Madrid: CEPE.
Pascual, P. (1995). Tratamiento de los defectos de articulación en el
Lenguaje del niño. Madrid. Editorial Escuela Española.
Prato, N. (1990). Abordaje de la lectura y la escritura desde una
Perspectiva psicolinguística. Buenos Aires, Argentina, Editorial Guadalupe.
Puyuelo, M. (2003). Manual de Desarrollo y Alteraciones del Lenguaje.
Barcelona: Editorial MASSON.
Puyuelo, M. y Otros. (2000). Evaluación del lenguaje. Barcelona:
MASSON.
Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española.
Vigésima segunda edición. Madrid, España. Editorial España, S.A.
Santiuste, V. y Beltrán, J. (1998). Dificultades de Aprendizaje. Madrid,
España. Editorial Síntesis.
Tarnapol, L. (1976). Guía Médica y Pedagógica: Dificultades para el
Aprendizaje. México. Tipografía Benito Juárez. S.A.
Torres, L. (1996). ¿Cómo detectar y tratar las dificultades del lenguaje
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Valverde, H. (1997). Lenguaje y estudios sociales para preescolar II.
San José, Costa Rica. EUNED.
Zamora, D. (1998). La evaluación de la niña y el niño en Educación
Preescolar. S.J., Costa Rica. EUNED.


 


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